miércoles, 14 de septiembre de 2011

Poseidón.

Mi barco navega en calma. El viento sopla a mi favor. Parece que hoy es un buen día para ti, señor del mar.
No hay nubes, el cielo está azul. El suave oleaje acaricia mi barco. Nada te perturba, dios poderoso.
Me relajo. Manejo el timón con calma; no tengo prisa por llegar al lugar al que voy.
Tal vez me dejé llevar por tu forma de mecer mi barco, por la brisa marina, por el dulce sonido de las pequeñas olas...aflojo el timón...Y eso no te gusta.
De pronto la lluvia cae sobre mi. El cielo se torna negro y gris, oscuro y triste. La lluvia me impide ver con claridad.
Soplas y levantas un gran vendaval que confunden mis velas, e intentan arrancar mi bandera blanca.
Sin embargo me mantengo firme, sé que después vendrá la calma...paciencia.
Alzo mi grito al cielo, preguntando qué hice mal, qué puedo hacer para obtener tu perdón...pero te enfureces más y lanzas truenos y rayos a mi barco, que tiembla y se mueve descontrolado por el oleaje.
Intentas hundirme. No lo conseguirás.
Y entre lluvias torrenciales, vientos fuertes, rayos y truenos y olas furiosas consigo salir de la tormenta.
Me digo que no puedo caer en la desesperación, que lo peor ya ha pasado...Que aguante un poco más.
Eres fuerte, eres un dios y tu furia es enorme y poderosa...pero mi barco es más resistente y yo soy más fuerte.

No me hundirás, Poseidón. Hoy no.

sábado, 23 de julio de 2011

My light

No necesito velas que alumbren en la oscuridad. Tu serás mi luz.

sábado, 4 de junio de 2011

Be naked

It's easy to take off your clothes and have sex. People do it all the time.
But opening your soul to someone letting them into your spirit, thoughts, fears, future, hopes, dreams...That is being naked

viernes, 13 de mayo de 2011

A Peter Pan.

Querido Peter Pan:

Olvídame. Olvídame, por favor. No soporto ver como tu ánimo se desvanece, no quiero ver que una expresión triste arruina tu rostro lleno de alegría. No quiero creer que tengo la solución a tu tristeza y no poder dártela; porque, Peter, no puedo dártela, por más que quiera, por más que lo desee...no puedo.
Por eso, olvídame. Sigue viajando desde Nunca Jamás a aquí, buscando otra niña que pueda leerte cuentos, que pueda cuidarte, que pueda hacerte reír, que sea una niña inocente, dulce, atenta, soñadora...y sobretodo que esté siempre contigo, que te haga sonreír cada minuto del día, que esté dispuesta a ir contigo a luchar contra los piratas, que quiera nadar contigo en el lago de las sirenas, que cuide de los niños perdidos...que te de la medicina y te despierte todas las mañanas con miles de dedales.
 Peter, olvídame. Es lo mejor.

 ¿Nos reencontraremos en Nunca Jamás? No lo sé. Lo que si sé es que tus sueños se cumplirán, no es necesario que esté en ellos.
  Te quiere:


Wendy



P.D: Se feliz. 

martes, 26 de abril de 2011

Horizonte roto

Y ahora ¿qué? ¿Qué queda?
Que difícil es crear un horizonte...Que fácil es destruirlo.
Éramos como el cielo y la tierra. Totalmente opuestos, diferentes...pero a la vez nos complementábamos, llenándonos.

Tu y yo hacíamos uno, hacíamos uno entre los dos.

Y...¿Qué es lo que queda? Recuerdos que ahora se ven tan lejanos, tan ajenos...
Me quedo con el recuerdo de tus labios rozando los míos, suaves, ardientes, ansiosos.
Me quedo con el recuerdo de tus abrazos protectores y cálidos.
Me quedo con el recuerdo de tus palabras dulces, con los "te quiero", los "te amo" y los "no me dejes".
Me quedo con el recuerdo de tus caricias, esas que hacían que me estremeciese, esas que conseguían que saltasen chispas.
Me quedo con el recuerdo de tus sonrisas, de tus enfados infantiles, de tus bromas, de tus gestos, de tu risa nerviosa, de las miles de cosquillas que tenías.

Solo quedan las ganas de llorar al ver que nuestro amor se aleja.
Frente a frente bajamos la mirada pues ya no queda nada de que hablar.
Nada


Supongo que nuestro horizonte no duraría siempre...en algún momento el cielo tenía que volver a su mundo azul y estrellado; y la tierra tenía que volver al suyo, su mundo fuerte y lleno de vida.

Éramos cielo y tierra queríamos llegar al sol.
Ya no podrá ser, los sueños se han acabado y hemos tenido que despertar demasiado pronto.




[Sé que hice lo correcto ¿Por qué me duele tanto?]





jueves, 14 de abril de 2011

Invisible

Abro los ojos y hay un muro ante mi.
Al otro lado, tú. Golpeo con fuerza las crueles paredes.


¿Hola? ¿Estás ahí? ¿Puedes oírme?

No te giras. No me miras. No me oyes.


Grito. Grito de impotencia, de dolor, de miedo.

Te mueves, caminas, corres, ríes, pero no me ves.

Vuelvo a atacar a las paredes. Noto como la sangre resbala por mis nudillos. Cálida...dolorosamente cálida.

Te llamo. Pronuncio tu nombre, pero mi voz no se alza sobre el silencio, permanece lejos de ti, ajena.


¿Hola? ¿Estás ahí? ¿Eres tú?

Por favor, mírame, acércate, sálvame, sácame de aquí.


¿Por qué? ¿Por qué soy invisible para ti? ¿Por qué no me ves?

Vuelvo a gritar tu nombre. Golpeo las paredes, intento romper ese muro que hay ante nosotros. Nada, no cede, no quiere caer.

Las lágrimas descienden desde mis ojos, se deslizan en mis mejillas y se precipitan al vacío.

Pequeños sollozos nacen de mi garganta.


Y entonces, me miras; pero te mantienes lejos, ajeno, mirándome desde la distancia. Después de un tiempo te acercas y tocas con tu mano el muro, justo donde tengo yo posada la mía, sonríes.
Una débil esperanza nace dentro de mí. Por fin, por fin me miras, por fin te das cuenta de que te necesito. Por fin me sacarás de aquí y me abrazarás...
Estás cerca de mi, no puedo tocarte pero estás ahí, conmigo. Intento romper el muro con otro golpe, quiero romperlo de una vez, quiero lanzarme a tus brazos, quiero llorar en tu hombro, quiero gritarte por dejarme ahí dentro tanto tiempo, quiero que me consueles... y entonces, otra vez te alejas de mí.

¿Hola? ¿Eres tú? ¿Por qué me abandonas?
Y te alejas tanto que desapareces.
Y la oscuridad vuelve a caer sobre mí...

Veo una pequeña luz, está cerca. Es una luz cálida, ¿tal vez sea mi salvación? Pero...¿Y si es mi perdición?
¿Me aferro o la dejo ir?


sábado, 12 de marzo de 2011

La nube negra

Cuando busco el verano en un sueño vacío,
cuando te quema el frío si me coges la mano,
cuando la luz cansada tiene sombras de ayer,
cuando el amanecer es otra noche helada,

cuando juego mi muerte al verso que no escribo,
cuando sólo recibo noticias de la muerte,
cuando corta la espada de lo que ya no existe,
cuando deshojo el triste racimo de la nada.

Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.

Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.

Cuando siento piedad por sentir lo que siento,
cuando no sopla el viento en ninguna ciudad,
cuando ya no se ama ni lo que se celebra,
cuando la nube negra se acomoda en mi cama,

cuando despierto y voto por el miedo de hoy,
cuando soy lo que soy en un espejo roto,
cuando cierro la casa porque me siento herido,
cuando es tiempo perdido preguntarme qué pasa.

Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.

Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.


[Luis García Montero]