viernes, 13 de mayo de 2011

A Peter Pan.

Querido Peter Pan:

Olvídame. Olvídame, por favor. No soporto ver como tu ánimo se desvanece, no quiero ver que una expresión triste arruina tu rostro lleno de alegría. No quiero creer que tengo la solución a tu tristeza y no poder dártela; porque, Peter, no puedo dártela, por más que quiera, por más que lo desee...no puedo.
Por eso, olvídame. Sigue viajando desde Nunca Jamás a aquí, buscando otra niña que pueda leerte cuentos, que pueda cuidarte, que pueda hacerte reír, que sea una niña inocente, dulce, atenta, soñadora...y sobretodo que esté siempre contigo, que te haga sonreír cada minuto del día, que esté dispuesta a ir contigo a luchar contra los piratas, que quiera nadar contigo en el lago de las sirenas, que cuide de los niños perdidos...que te de la medicina y te despierte todas las mañanas con miles de dedales.
 Peter, olvídame. Es lo mejor.

 ¿Nos reencontraremos en Nunca Jamás? No lo sé. Lo que si sé es que tus sueños se cumplirán, no es necesario que esté en ellos.
  Te quiere:


Wendy



P.D: Se feliz. 

martes, 26 de abril de 2011

Horizonte roto

Y ahora ¿qué? ¿Qué queda?
Que difícil es crear un horizonte...Que fácil es destruirlo.
Éramos como el cielo y la tierra. Totalmente opuestos, diferentes...pero a la vez nos complementábamos, llenándonos.

Tu y yo hacíamos uno, hacíamos uno entre los dos.

Y...¿Qué es lo que queda? Recuerdos que ahora se ven tan lejanos, tan ajenos...
Me quedo con el recuerdo de tus labios rozando los míos, suaves, ardientes, ansiosos.
Me quedo con el recuerdo de tus abrazos protectores y cálidos.
Me quedo con el recuerdo de tus palabras dulces, con los "te quiero", los "te amo" y los "no me dejes".
Me quedo con el recuerdo de tus caricias, esas que hacían que me estremeciese, esas que conseguían que saltasen chispas.
Me quedo con el recuerdo de tus sonrisas, de tus enfados infantiles, de tus bromas, de tus gestos, de tu risa nerviosa, de las miles de cosquillas que tenías.

Solo quedan las ganas de llorar al ver que nuestro amor se aleja.
Frente a frente bajamos la mirada pues ya no queda nada de que hablar.
Nada


Supongo que nuestro horizonte no duraría siempre...en algún momento el cielo tenía que volver a su mundo azul y estrellado; y la tierra tenía que volver al suyo, su mundo fuerte y lleno de vida.

Éramos cielo y tierra queríamos llegar al sol.
Ya no podrá ser, los sueños se han acabado y hemos tenido que despertar demasiado pronto.




[Sé que hice lo correcto ¿Por qué me duele tanto?]





jueves, 14 de abril de 2011

Invisible

Abro los ojos y hay un muro ante mi.
Al otro lado, tú. Golpeo con fuerza las crueles paredes.


¿Hola? ¿Estás ahí? ¿Puedes oírme?

No te giras. No me miras. No me oyes.


Grito. Grito de impotencia, de dolor, de miedo.

Te mueves, caminas, corres, ríes, pero no me ves.

Vuelvo a atacar a las paredes. Noto como la sangre resbala por mis nudillos. Cálida...dolorosamente cálida.

Te llamo. Pronuncio tu nombre, pero mi voz no se alza sobre el silencio, permanece lejos de ti, ajena.


¿Hola? ¿Estás ahí? ¿Eres tú?

Por favor, mírame, acércate, sálvame, sácame de aquí.


¿Por qué? ¿Por qué soy invisible para ti? ¿Por qué no me ves?

Vuelvo a gritar tu nombre. Golpeo las paredes, intento romper ese muro que hay ante nosotros. Nada, no cede, no quiere caer.

Las lágrimas descienden desde mis ojos, se deslizan en mis mejillas y se precipitan al vacío.

Pequeños sollozos nacen de mi garganta.


Y entonces, me miras; pero te mantienes lejos, ajeno, mirándome desde la distancia. Después de un tiempo te acercas y tocas con tu mano el muro, justo donde tengo yo posada la mía, sonríes.
Una débil esperanza nace dentro de mí. Por fin, por fin me miras, por fin te das cuenta de que te necesito. Por fin me sacarás de aquí y me abrazarás...
Estás cerca de mi, no puedo tocarte pero estás ahí, conmigo. Intento romper el muro con otro golpe, quiero romperlo de una vez, quiero lanzarme a tus brazos, quiero llorar en tu hombro, quiero gritarte por dejarme ahí dentro tanto tiempo, quiero que me consueles... y entonces, otra vez te alejas de mí.

¿Hola? ¿Eres tú? ¿Por qué me abandonas?
Y te alejas tanto que desapareces.
Y la oscuridad vuelve a caer sobre mí...

Veo una pequeña luz, está cerca. Es una luz cálida, ¿tal vez sea mi salvación? Pero...¿Y si es mi perdición?
¿Me aferro o la dejo ir?


sábado, 12 de marzo de 2011

La nube negra

Cuando busco el verano en un sueño vacío,
cuando te quema el frío si me coges la mano,
cuando la luz cansada tiene sombras de ayer,
cuando el amanecer es otra noche helada,

cuando juego mi muerte al verso que no escribo,
cuando sólo recibo noticias de la muerte,
cuando corta la espada de lo que ya no existe,
cuando deshojo el triste racimo de la nada.

Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.

Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.

Cuando siento piedad por sentir lo que siento,
cuando no sopla el viento en ninguna ciudad,
cuando ya no se ama ni lo que se celebra,
cuando la nube negra se acomoda en mi cama,

cuando despierto y voto por el miedo de hoy,
cuando soy lo que soy en un espejo roto,
cuando cierro la casa porque me siento herido,
cuando es tiempo perdido preguntarme qué pasa.

Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.

Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.


[Luis García Montero]

lunes, 31 de enero de 2011

Te amo

*PumPum...Pumpum...Pumpum*
-¿Qué haces?
-Shh...calla, si hablas no se oye.
Me concentro en el sonido de tu corazón y el mío...coordinados. Me concentro en los dibujos que hacen tus dedos en mi espalda desnuda; son trazos abstractos, son curvas que hacen espirales, o líneas que se cruzan unas con otras... de pronto me abrazas fuerte, con tus brazos cálidos. Suspiro y te beso en el cuello, y otra vez vuelvo a prestar atención al latir de tu corazón mientras intento imitar los dibujos que haces en mi espalda sobre tu pecho, pero no puedo, me salen trazos distintos...Sonrío y levanto la cabeza para mirarte a los ojos. Aunque estamos en a oscuras los veo, los veo brillar, como si hubiese una pequeña estrella en cada uno, no puedo evitarlo y sonrío otra vez.
-¿Qué pasa?-Dices acariciándome el pelo.
¿Qué qué pasa? Que en este momento podría traerte todas las estrellas del firmamento y podría cambiar el Sol por la Luna si me lo pidieras, que si dejas de mirarme a los ojos un instante moriré, que quiero desvanecerme en tus labios, que quiero que me abraces hasta dejarme sin aliento, que tengo la sensación de que explotaré por todas las cosas que siento ahora...
-Que...Te amo-suelto.
Y sonríes y me abrazas y me susurras:
-Yo también te amo.
Y me besas. Y el mundo desaparece.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Es simple.

Y aquí estás, frente a mí, y mi mundo desaparece. Solo puedo mirar esos ojos brillantes que observan los míos, intentando adivinar cómo estoy, qué siento. Bajo mi mirada hacia tus labios, deseosa de poder besarlos una vez más, y lo hago. Me respondes como tu eres, con soltura, con amor y cariño, con algo de picardía y divertido, con una sonrisa.
Amo lo que haces. Me encanta la forma con la que me sonríes cada mañana y me abrazas fuerte, hasta dejarme sin aliento y luego me lo devuelves besándome una vez más.
Me encanta tu forma de sonreir...Pero tu forma de sonreir de verdad, cuando realmente te ríes, cuando cierras los ojos y sueltas carcajadas o cuando sonríes cuando estás realmente contento.
También adoro tus rabietas típicas de niño pequeño, divertidas y algo inmaduras e infantiles pero que también me gustan y creo que sin ellas habría un gran vacío.
Y preguntas por qué te quiero.
Te quiero porque me haces feliz, porque sé que contigo nunca me caeré.
No somos la pareja perfecta, desde luego.
Nos queda muchísimo camino que recorrer para alcanzarla, ¿quién la consigue? Tal vez nunca la alcanzaremos; no importa, viviremos felices en nuestra imperfección.
¿Que por qué te quiero?
Porque me he dado cuenta de que no es necesaria la perfección para ser feliz.

lunes, 11 de octubre de 2010

La vida tendría que ser al revés...

La vida debería ser al revés.
Se debería empezar muriendo y así ese trauma está superado.
Luego te despiertas en una residencia mejorando día a día.
Después te echan de la residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión.
Luego en tu primer día de trabajo te dan un reloj de oro.
Trabajas 40 años hasta que seas lo bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral.
Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas el sexo y te preparas para empezar a estudiar.
Luego empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé.
Y los últimos 9 meses te pasas flotando tranquilo, con calefacción central, "Room Service" etc...
Y al final abandonas este mundo con un orgasmo.


Quino