viernes, 1 de febrero de 2013

Después de tanto tiempo, vuelvo a ti.

Por fin, aquí estoy, contigo.

Observo tu figura, que reposa delicadamente frente a mí.

Mi deseo de poder tocarte y sentir tu suave tacto en mis dedos incrementa a cada segundo que mi mirada sigue fija en ti, hipnotizada.

Dudo un momento antes de tomarte entre mis manos con suma delicadeza, hace demasiado tiempo desde que te abandoné y parece que he olvidado cómo tratarte, cómo transmitirte todo lo que hay en mi interior.
Comienzo a mecerte, tanteando e intentando recordar; y poco a poco, comienzo a sentir ese cosquilleo que sentía antaño, cuando compartía parte de mi ser contigo, noche tras noche. Recuerdo los nudos en el estómago, las dudas y esos errores que tan fácilmente me ayudabas a corregir.
En este momento, al volver a tenerte, no comprendo el porqué te dejé durante tanto tiempo…puede que necesitase un periodo de reflexión, calma… poder ordenar mis ideas para luego poder entregártelas. Por fin, después de todo este tiempo, siento que vuelvo a complementarme contigo.

Y ahora no puedo parar, mi mano se mueve sin control, llevándote como hacía antes, sobre un lecho blanco. Tú y yo, unidas, somos una al fin.

Finalmente, tu sangre mancha mis manos y crea trazos en el fino y claro lecho… Formando hermosas palabras que tan solo puedo plasmar gracias a ti.


Mi querida pluma, agotada y sin tinta ya, descansa. Mañana volveré contigo.

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