jueves, 5 de noviembre de 2009

Take a look through my eyes...

-Cierra los ojos.
-¿Cómo?
-Que cierres los ojos.
-¿Por qué?
-Tu cierralos.
-De acueeeeerdo...Ya...cerrados...¿y ahora?
-Ahora dame tu mano.
-¿Para qué?
-Impaciente...espera y verás.
. . . . . . . . . . . . . .
-¿Y bien?
-¿Qué ves?
-¿Cómo que qué veo? ¡Nada!
-Vamos...concéntrate...se que puedes. Ahora, ¿qué ves?
-Pues...
Entonces en la oscuridad absoluta empecé a ver una pequeña luz que se hizo más y más grande, hasta el punto de no ver nada. Entonces empecé a sentir que un millón de sensaciones recorrían mi mente llenándolo todo de sensaciones parecidas a la ilusión, la alegría, la timidez...pero también sentía la furia, la impotencia, la impaciencia...Pero eso no lo hacía menos bello...todo lo contrario...parecía que todas esas sensaciones se complementaban las unas a las otras, creando una especie de equilibrio. Creo que nunca me había sentido así jamás...
-Ya. Abre los ojos.
-¿Eh?
-¿Qué tal la experiencia?
-Ha sido...indescriptible...No quería volver a la realidad...
-Bueno...así has comprendido cómo me siento cuando escribo.

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